El enfermo imaginario
El enfermo imaginario BELISA.— Hijo mÃo, vengo, antes de marcharme, a prevenirte una cosa. Ahora mismo, al pasar por delante de su alcoba, he visto a Angélica con un hombre que ha huido al verme.
ARGAN.— ¡Mi hija con un hombre!
BELISA.— SÃ. Luisa estaba con ellos y te lo podrá contar todo.
ARGAN.— Mándamela aquÃ, amor mÃo. ¡La muy sinvergüenza…! ¡Ahora me explico su negativa!