El médico a palos
El médico a palos (Salen por la izquierda).
LUCAS.— Vaya…, que los dos hemos tornado una buena comisión… Yo no se todavÃa que regalo tendremos por este trabajo.
GINÉS.— ¿Qué quieres, amigo Lucas? Es fuerza obedecer a nuestro amo; además que la salud de su hija a todos nos interesa… Es una señorita tan afable, tan alegre, tan guapa… Vaya, todo se lo merece.
LUCAS.— Pero, hombre, fuerte cosa es que los médicos que han venido a visitarla no hayan descubierto su enfermedad.
GINÉS.— Su enfermedad bien a la vista está; el remedio es el que necesitamos.
MARTINA.— Aparte: ¡Que yo no pueda imaginar alguna invención para vengarme!
LUCAS.— Veremos si ese medico de Miraflores acierta con ello… Como no hayamos equivocado la senda…
MARTINA.— Aparte (hasta que repara en los dos y les hace cortesÃa): Pues ello es precise, que los golpes que acaba de darme los tengo en el corazón. No puedo olvidarlos….
Pero, señores, perdonen ustedes, que no los habÃa visto porque estaba distraÃda.
LUCAS.— ¿Vamos bien por aquà a Miraflores?