El médico a palos
El médico a palos LUCAS.— ¡Que siempre has de dar en eso, Andrea! Calla y no desazones al amo, mujer; calla, que el amo no necesita tus consejos para hacer lo que quiera. No te metas nunca en cuidados ajenos, que al fin y al cabo el señor es el padre de su hija, y su hija es su hija, y su padre es el señor; no tiene remedio.
D. JERÓNIMO.— Dice bien tu marido, que eres muy entremetida.
LUCAS.— El medico viene.