El Misántropo
El Misántropo ARSINOE
Por mucho que nos expongamos al aconsejar, no me esperaba yo, señora, esta respuesta, y bien veo, por lo que tiene de agria, que mi sincero aviso os ha herido profundamente.
CELIMENA
Al contrario, señora; y si fuéramos discretos se pondrÃan en uso estos mutuos avisos: procediendo de buena fe se destruirÃa con ellos ese gran enceguecimiento en que todos estamos sobre nosotros mismos. Sólo de vos dependerá que continuemos con el mismo celo este fiel oficio, y que tengamos gran cuidado de decirnos, entre nosotras, lo que vos de mà y yo de vos oigamos.
ARSINOE
Ah, señora, nada más puedo yo oÃr acerca de vos; es en mà donde pueden encontrar mucho que reprender.
CELIMENA