El Misántropo
El Misántropo No: tengo removida el alma por demasiadas zozobras. Id vos a verla y dejadme en este oscuro rincón con mi pena negra.
FILINTO
Es una extraña compañía para esperar, y he de obligar a Elianta a que baje.
ESCENA SEGUNDA
Alceste, Celimena, Oronte
ORONTE
Sí, a vos os corresponde considerar, señora, si queréis unirme del todo a vos por tan dulces lazos. Necesito estar plenamente seguro de vuestra alma: un enamorado no gusta de las vacilaciones en ese punto. Si la fuerza de mi pasión ha podido conmoveros, no debéis fingir para ocultármelo; y después de todo, la prueba que os demando, señora, es que no soportéis que os pretenda Alceste, que lo sacrifiquéis a mi amor, y que lo desterréis de vuestra casa desde este día.
CELIMENA
¿Pero qué motivo os irrita tanto contra él, cuando tanto os he oído a vos mismo hablar de su mérito?
ORONTE