Tartufo
Tartufo VALERIO: La menor dilación puede seros fatal. Tengo mi carroza a la puerta, para llevaros, y aquà os traigo mil luises. No perdamos tiempo; el golpe es fulminante y de aquellos que sólo huyendo se rechazan. Me ofrezco a conduciros a lugar seguro y quiero acompañaros hasta el final en vuestra fuga.
ORGON: ¡Oh, y qué no debo yo a vuestros bondadosos cuidados! Hora llegará de poder daros gracias, y pido al Cielo que me sea lo bastante propicio para pagar algún dÃa este servicio tan generoso. Adiós, todos, y atended a que…
CLEANTO: Daos prisa. Nosotros atenderemos, hermano, a hacer lo que conviene.