Tartufo
Tartufo TARTUFO: La misma cosa me contenta a mí; que me es muy dulce verme solo con vos, señora. Ocasión era esta que había pedido con ahínco al Cielo sin que hasta ahora me fuera concedida.
ELMIRA: Lo que por mi deseo es que me abráis vuestro corazón sin ocultarme nada.
TARTUFO: Tampoco quiero yo otra cosa, y por gracia singular tengo mostrar a vuestros ojos toda mi alma. Y os juro que las demostraciones que he hecho sobre las visitas que vuestros encantos aquí reciben, no son efecto alguno hacia vos, sino de un transporte de celo que me impulsa, y de un puro movimiento de…
ELMIRA: Así lo entiendo, y creo que por mi salvación os tomáis ese cuidado.
TARTUFO (Apretando la punta del dedo de ELMIRA): Sin duda, señora; y tal es mi fervor…
ELMIRA: ¡Uf, Cuánto me apretáis!
TARTUFO: Hágolo por exceso de celo, no por causaros otro daño. Antes bien… (Le apoya la mano en la rodilla).
ELMIRA: ¿Qué hace vuestra mano ahí?
TARTUFO: Tocaba vuestro vestido, que es de tela muy suave.
ELMIRA: Dejadme, os lo ruego; que soy muy cosquillera.