Tartufo
Tartufo TARTUFO: ¡Dios mío, que labor tan maravillosa la de este punto! En verdad que se trabaja hoy milagrosamente; nunca se ha visto hacer tan bien todas las cosas.
ELMIRA: Verdad es. Pero hablemos de nuestro asunto. Se afirma que mi marido quiere retractarse de su palabra y casar a su hija con vos. ¿Es cierto?
TARTUFO: Algo me ha dicho de ello, mas, en verdad, señora, no es ésa la felicidad porque suspiro, sino que veo en otra parte los maravillosos atractivos de la dicha que anhelo.
ELMIRA: Como no amáis las cosas terrenales…
TARTUFO: Pero el corazón que encierra mi pecho no es de piedra.
ELMIRA: Pues yo creía que todos vuestros suspiros tienden al Cielo y que nada atrae, aquí abajo, vuestros afanes.