Tartufo
Tartufo LEAL: Buenos dÃas, querida hermana. Os ruego que me hagáis hablar con vuestro señor.
DORINA: Está acompañado y dudo que pueda ahora recibir a nadie.
LEAL: No vengo a ser importune. No creo que mi llegada tenga nada que le desagrade, pues vengo para una cosa que sin duda le complacerá.
DORINA: ¿Vuestro nombre?
LEAL: Decidle solamente que vengo de parte del señor Tartufo, por su bien.
DORINA (A ORGON): Es un hombre que llega con muy mansas maneras de parte del señor Tartufo, para una cosa que dice que os complacerá.
CLEANTO: Procede ver quién es ese hombre y lo que quiere.
ORGON: Quizás trate de reconciliarnos. ¿Cómo debo obrar con él?
CLEANTO: No mostréis vuestro resentimiento. Si habla de un convenio, ha de escuchársele.
LEAL: Salud, señor. El Cielo condene a quien quiera perjudicaros y Dios os sea favorable como lo deseo.
ORGON (Aparte.): Ese suave principio concuerda con mi criterio y presagia algún reacomodo.
LEAL: Siempre vuestra casa me ha sido muy querida, y fui servidor de vuestro señor padre.
