Tartufo
Tartufo LEAL: Sí, señor; sé que ni por un millón consentiríais en rebelaros, sino que permitiréis, como persona honrada, que yo ejecute aquí las órdenes que me dan.
DAMIS: Bien podrá ser que aquí atraigáis, señor alguacil de justicia, una mano de bastonazos sobre vuestro jubón negro.
LEAL: Haced que vuestro hijo se calle o se retire, señor. Mucho sentiría levantar atestado y verle acusado por demanda mía.
DORINA: Este señor Leal tiene traza de muy desleal.
LEAL: Con todas las gentes de bien guardo muchos miramientos; y no me he encargado de esta diligencia, señor, sino por serviros y satisfaceros, impidiendo que hubiesen designado a otro que, no teniendo por vos el celo, que yo, hubiera podido proceder con menos suavidad.
ORGON: ¿Puede haber cosa peor que mandar a las gentes salir de su propia casa?