El condenado por desconfiado
El condenado por desconfiado PAULO (Saliendo.) ¡Qué desventura! ¡Y qué desgracia, cierta, lastimosa! El sueño me venció, viva figura (por lo menos imagen temerosa) de la muerte cruel; y al fin, rendido, la devota oración puse en olvido. Siguióse luego al sueño otro, de suerte, sin duda, que a mi Dios tengo enojado, si no es que acaso el enemigo fuerte haya aquesta ilusión representado. Siguiose al fin, ¡ay, Dios!, de ver la muerte. ¡Qué espantosa figura! ¡Ay, desdichado! Si el verla en sueño causa tal quimera, el que vivo la ve, ¿qué es lo que espera? Tirome el golpe con el brazo diestro no cortó la guadaña; el arco toma