Los ensayos
Los ensayos Lo arrastramos todo con nosotros. a | De ahí que consideremos nuestra muerte como un asunto importante y que no sucede tan fácilmente, ni sin deliberación solemne de los astros. c | Tot circa unum caput tumultuantes deos[4] [Tantos dioses tumultuosos en torno a una sola cabeza]. a | Y lo pensamos tanto más cuanto más nos valoramos. c | ¿Cómo?, ¿acaso toda esta ciencia va a perderse con tanto perjuicio sin particular preocupación de los hados?, ¿a un alma tan rara y ejemplar no cuesta más matarla que a un alma plebeya e inútil?, ¿esta vida, que protege a tantas otras, de la cual dependen tantas otras vidas, que ocupa a tanta gente con su servicio, que llena tantos lugares, se marcha como la que está sujeta a su simple nudo?[5] Ninguno de nosotros piensa suficientemente que no es más que uno.
a | De ahí surgen las palabras de César a su piloto, más hinchadas que el mar que le amenazaba:
Italiam si coelo authore recusas,
me pete: sola tibi causa haec est iusta timoris,
uectorem non nosse tuum; perrumpe procellas,
tutela secure mei.[6]
[si rehúsas ir a Italia por obra del cielo, pídemelo a mí; la única causa justa para que tengas miedo es que no conoces a tu pasajero; ábrete paso a través de las tormentas, seguro bajo mí protección].
Y estas otras:
credit iam digna pericula Cesar