Los ensayos
Los ensayos [No quiero morir, pero nada me importa estar muerto].
Es éste un grado de firmeza al que he comprobado que yo podrÃa llegar,[29] al modo de esos que se precipitan a los peligros, como si fuera al mar, con los ojos cerrados. c | Nada hay, a mi entender, más ilustre en la vida de Sócrates que haber dispuesto de treinta dÃas enteros para rumiar el decreto de su muerte, haberla digerido durante todo este tiempo, siendo una expectativa segurÃsima, sin emoción ni turbación y con una forma de hacer y de hablar a la que el peso de tal pensamiento no volvió más tensa y elevada sino, al contrario, más simple y despreocupada.[30]