Los ensayos
Los ensayos a | Mi alma es libre y muy suya, y está acostumbrada a conducirse a su manera. Como hasta ahora no he tenido ni comandante ni amo forzoso, he ido tan lejos como se me ha antojado, y al paso que he querido. Esto me ha ablandado y vuelto inútil para el servicio de los demás, y no me ha hecho bueno sino para mà mismo. Y, para mÃ, no ha habido necesidad de forzar un natural pesado, perezoso y holgazán. Pues, al haberme encontrado desde mi nacimiento en tal grado de fortuna que he tenido motivos para mantenerme en ella[65] c | —motivos, sin embargo, que mil otros, conocidos mÃos, más bien habrÃan tomado como tabla para entregarse a la búsqueda, a la agitación y a la inquietud—, a | nada he buscado y nada tampoco he cogido:
Non agimur tumidis uelis Aquilone secundo;
non tamen aduersis aetatem ducimus austris:
uiribus, ingenio, specie, uirtute, loco, re,
extremi primorum, extremis usque priores.[66]
[No nos empuja a toda vela el favorable Aquilón, ni tampoco guiamos nuestra vida con Austros adversos; en fuerzas, talento, belleza, valor, posición, bienes, somos los últimos entre los primeros, los primeros entre los últimos].