Los ensayos
Los ensayos a | Aun aquellas de mis características que no merecen reproche, me parecían inútiles en este siglo. A la facilidad de mi comportamiento la habrían llamado cobardía y debilidad; la lealtad y la conciencia se habrían tenido por escrupulosas y supersticiosas; la franqueza y la libertad, por importunas, irreflexivas y temerarias. El infortunio tiene su utilidad. Va bien nacer en un siglo muy depravado, pues, por comparación con otros, te consideran virtuoso a bajo precio. Aquel que en nuestros días sólo es parricida y sacrílego, es hombre de bien y honorable:
b | Nunc, si depositum non inficiatur amicus,
si reddat ueterem cum tota aerugine follem,
prodigiosa fides, et Tuscis digna libellis,
quaeque coronata lustrari debeat agna.[78]
[Hoy, si el amigo no niega un depósito, si devuelve la vieja bolsa con todas sus monedas de cobre, es una fidelidad prodigiosa y digna de los libros etruscos y que exige el sacrificio expiatorio de una oveja coronada].