Los ensayos

Los ensayos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Añadamos aún una historia cercana a este asunto, que Séneca cuenta en una de sus cartas. «Sabes», dice escribiendo a Lucilio, «que Harpaste, la bufona de mi mujer, ha permanecido en mi casa como una carga hereditaria, pues, por gusto, soy contrario a tales monstruos, y si tengo ganas de reír de un bufón, no tengo que buscarlo muy lejos: me río de mí mismo. Esta loca ha perdido súbitamente la vista. Te refiero algo extraño, pero cierto. No se da cuenta de su ceguera y apremia incesantemente a su cuidador a que se la lleve a otra parte, porque dice que mi casa es oscura. Aquello de lo que nos reímos en ella, te ruego que creas que nos sucede a cada uno de nosotros. Nadie repara en que es avaro, nadie en que es codicioso. Y aun los ciegos reclaman un guía, nosotros nos extraviamos por nuestra propia cuenta. No soy ambicioso, decimos, pero en Roma no puede vivirse de otro modo; no soy pródigo, pero la ciudad exige un gran gasto; yo no tengo la culpa de ser colérico, de no haber fijado todavía ninguna forma de vida determinada. La culpa es de la juventud. No busquemos nuestro mal fuera de nosotros, está dentro, está hincado en nuestras entrañas. Y el hecho mismo de no advertir que estamos enfermos, vuelve nuestra curación más difícil. Si no empezamos a curarnos de inmediato, ¿cuándo acabaremos de proveer a tantas heridas y tantos males? Con todo, disponemos de una dulcísima medicina: la filosofía; de las demás, en efecto, sólo se siente el placer una vez curados; ésta deleita y cura al mismo tiempo».[6] Esto es lo que dice Séneca, que me ha llevado más allá de mi asunto; pero el cambio es provechoso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker