Los ensayos
Los ensayos a | Es evidente que de ese modo renunciamos a la verdadera finalidad de la venganza y al cuidado de nuestra reputación. Tememos que, si continúa vivo, nos lanzará otro ataque similar. c | Te deshaces de él no en su contra sino a tu favor. En el reino de Narsinga este expediente nos resultarÃa inútil. AllÃ, no sólo los guerreros, sino incluso los artesanos resuelven sus querellas a espadazos. El rey no rehúsa el campo a quien desea batirse; incluso se halla presente, cuando se trata de personas de calidad, y obsequia al vencedor con una cadena de oro. Pero, para conquistarla, cualquiera al que le venga en gana puede recurrir a las armas contra quien la lleva; y, por haberse librado de un combate, carga con muchos.[10] a | Si creyéramos ser siempre dueños de nuestro enemigo con nuestro valor y dominarlo a nuestro antojo, nos afligirÃa mucho que se nos escapara, como lo hace cuando muere. Queremos vencer, pero con más seguridad que honor;[11] c | y buscamos más el fin que la gloria en nuestra querella. Asinio Polión dio muestras de un error semejante, menos excusable en un hombre honesto: tras escribir unas invectivas contra Planeo, esperaba su muerte para publicarlas.[12] Era hacerle la higa a un ciego, y cantarle las cuarenta a un sordo, y ofender a un hombre sin sentimiento antes que correr el riesgo de que se diera cuenta. AsÃ, se decÃa de él que sólo los fantasmas se enfrentaban a los muertos. Quien espera a ver el fallecimiento del autor cuyos escritos pretende combatir, ¿qué dice sino que es débil y pendenciero? Le dijeron a Aristóteles que alguien habÃa hablado mal de él: «Que haga más», replicó, «que me azote, con tal que yo no esté».[13] a | A nuestros padres les bastaba vengar una injuria con un desmentido,[14] un desmentido con un golpe,[15] y asà sucesivamente. TenÃan valor suficiente para no temer al adversario vivo y ultrajado. Nosotros nos estremecemos de espanto mientras lo vemos en pie. Y como prueba de que es asÃ: ¿no comporta esta bonita práctica actual perseguir a muerte al ofendido por nosotros tanto como a nuestro ofensor?