Los ensayos
Los ensayos a | Y, además, los castigos que se aplican de manera grave y discreta se aceptan mucho mejor, y con más provecho, por parte de quien los sufre. De lo contrario, no cree que le haya condenado con justicia un hombre movido por la ira y por la furia;[9] y alega como justificación los movimientos extraordinarios de su amo, la inflamación de su rostro, los juramentos insólitos, y esa inquietud y precipitación temeraria:
b | Ora tument ira, nigrescunt sanguine uenae,
lumina Gorgoneo saeuius igne micant.[10]
[Su rostro se entumece por la ira, sus venas se oscurecen, sus ojos centellean con un fuego más ardiente que el que tienen los de la Gorgona].
a | Suetonio refiere que, cuando Cayo Rabirio[11] fue condenado por César, lo que más le sirvió ante el pueblo —al que apeló— para lograr que su causa ganara fue la animadversión y acritud que César había empleado en el juicio.[12]