Los ensayos
Los ensayos Arquitas de Tarento, al volver de una guerra en la que había sido capitán general, encontró su casa pésimamente administrada, y sus tierras baldías, por el mal gobierno de su intendente. Le hizo llamar y le dijo: «¡Anda, que no te iba a zurrar de lo lindo si no estuviese furioso!».[21] Igualmente, Platón, encendido contra uno de sus esclavos, encargó a Espeusipo que le castigara, dispensándose de ponerle él mismo la mano encima porque estaba enfurecido.[22] El lacedemonio Cárilo dijo a un hilota que tenía una conducta demasiado insolente y audaz ante él: «¡Por los dioses!, si no estuviese enojado, te daría muerte ahora mismo».[23]