Los ensayos
Los ensayos Es una pasión que se complace en sí misma y que se halaga. ¿Cuántas veces, agitados por un falso motivo, si nos presentan una buena defensa o excusa, nos irritamos aun contra la verdad y la inocencia? He retenido sobre esto un extraordinario ejemplo de la Antigüedad. Pisón, personaje en todo lo demás de notable virtud, se había encendido contra uno de sus soldados porque volvió solo del aprovisionamiento y no supo darle cuenta de dónde había dejado a un compañero. Consideró seguro que le había matado y le condenó al punto a muerte. Cuando se encontraba en el cadalso, resulta que llega el compañero perdido. Todo el ejército lo celebró mucho, y, tras numerosas demostraciones de afecto y abrazos entre los dos compañeros, el verdugo los conduce a ambos en presencia de Pisón. Todos los presentes esperaban que también para él sería un gran placer. Pero sucedió lo contrario, pues, por vergüenza y despecho, su ardor, que era todavía muy fuerte, se redobló; y, con una artimaña que su pasión le brindó en el acto, hizo de ellos tres culpables porque había hallado a uno inocente, y los hizo despachar a los tres. Al primer soldado porque había una sentencia contra él; al segundo, el que se había perdido, por ser causa de la muerte de su compañero; y al verdugo, por no haber obedecido la orden que le habían dado.[24]