Los ensayos
Los ensayos fumidus atque alte spumis exuberat amnis;
nec iam se capit unda; uolat uapor ater ad auras;[27]
[como cuando una llamarada de ramas se enciende bajo un caldero lleno de agua y ésta hierve con estrépito y se alza espumeante, y rebosa, y convertida en negro vapor, vuela por el aire];
que, para moderarla, debe forzarse cruelmente. Y, por mi parte, no conozco pasión en la que yo pudiera hacer un esfuerzo tal para esconderla y soportarla. No querría poner un precio tan alto a la sabiduría. No miro tanto lo que hace como cuánto le cuesta no obrar peor.