Los ensayos
Los ensayos Ahora bien, el libro del que hablo, para alcanzar su objetivo, efectúa una descripción muy injuriosa de Séneca, utilizando reproches tomados del historiador Dión, cuyo testimonio no creo en absoluto.[3] En efecto, además de ser inconstante, pues, tras haber llamado a Séneca una vez muy sabio y otra vez enemigo mortal de los vicios de Nerón,[4] en otros sitios lo hace avaricioso, usurero, ambicioso, cobarde, voluptuoso y filósofo fingido con falsos tÃtulos, su virtud aparece tan viva y vigorosa en sus escritos, y su defensa frente a algunas de estas imputaciones, como la de riqueza y gasto excesivos, es tan clara,[5] que no creeré ningún testimonio contrario. Y, por añadidura, es mucho más razonable creer en tales cosas a los historiadores romanos que a los griegos y extranjeros. Ahora bien, Tácito y los demás hablan muy honorablemente tanto de su vida como de su muerte, y nos lo describen en todo como un personaje de gran excelencia y virtud.[6]
Y no quiero alegar otro reproche contra el juicio de Dión que uno inevitable: que su inclinación en los asuntos romanos es enfermiza al punto de osar defender la causa de Julio César contra Pompeyo, y la de Antonio contra Cicerón.[7]