Los ensayos
Los ensayos a | pero que este uso era demasiado vil para la dignidad de un emperador y un general de ejército, y empezó a llamarlos simplemente soldados.[18] Con esta cortesía César mezclaba, sin embargo, una gran severidad para reprimirlos.[19] Al amotinarse la novena legión cerca de Plasencia, la degradó con ignominia, a pesar de que en aquel momento Pompeyo estaba todavía en pie, y no la perdonó sino tras muchas súplicas. Los apaciguaba con autoridad y con audacia más que con indulgencia.[20] Cuando habla de cómo cruzó el río Rin hacia Alemania, dice que, considerando indigno del honor del pueblo romano pasar su ejército en embarcaciones, hizo alzar un puente para que pasara a pie firme. Fue entonces cuando construyó el admirable puente cuya construcción elucida con todo detalle.[21] Porque no se detiene tan gustosamente en ningún aspecto de sus hechos como en describirnos la sutileza de sus invenciones en tal suerte de obras manuales.[22]