Los ensayos
Los ensayos He observado también que da gran importancia a sus exhortaciones a los soldados antes del combate, pues, cuando quiere mostrar que se vio sorprendido o apremiado, alega siempre que no tuvo tiempo siquiera de arengar a su ejército. Antes de la gran batalla contra los de Tournay, César, dice, tras disponer todo lo demás, acudió enseguida allí donde la fortuna lo llevó, para exhortar a sus hombres; y, al encontrarse con la décima legión, sólo tuvo tiempo de decirles que se acordaran de su valor habitual, que no se aturdieran y resistiesen con osadía el empuje de los adversarios; y, como el enemigo se había ya acercado a la distancia de un tiro, dio la señal de batalla; y cuando desde allí pasó de inmediato a otro sitio para animar a otros, encontró que estaban ya peleando. Esto es lo que dice en este pasaje.[23] En verdad, su lengua le hizo en numerosas ocasiones servicios muy notables; y su elocuencia militar era, aun en su tiempo, tan apreciada que muchos en su ejército recogían sus arengas; y de este modo se compilaron volúmenes que perduraron mucho tiempo tras él. Su habla poseía gracias particulares, hasta tal punto que sus amigos, y, entre otros, Augusto, al oír referir lo que se había recogido de él, reconocían hasta en las frases y en las palabras aquello que no le pertenecía.