Los ensayos
Los ensayos Y en cuanto a las empresas que acometió a mano armada, hay muchas que superan en riesgo cualquier argumento de la razón militar. ¡En efecto, con qué débiles medios se lanzó a subyugar el reino de Egipto y, después, a atacar las fuerzas de Escipión y de Juba, diez veces superiores a las suyas! Estos hombres tuvieron no sé qué confianza sobrehumana en su fortuna. b | Y decía que las grandes empresas no había que discutirlas sino ejecutarlas.[38] a | Tras la batalla de Farsalia, envió a su ejército por delante a Asia y pasó el estrecho del Helesponto con un solo barco. Al encontrarse en el mar a Lucio Casio con diez grandes navíos de guerra, tuvo el valor no ya de esperarlo sino de dirigirse recto hacia él y conminarlo a rendirse; y lo consiguió.[39] Cuando emprendió el furioso asedio de Alesia, donde había ochenta mil hombres defendiéndola, toda la Galia se alzó para arremeter contra él y hacerle abandonar el cerco, y dispuso un ejército de ciento nueve mil caballos y doscientos cuarenta mil hombres de a pie. ¿Qué osadía y enloquecida confianza no fue no querer abandonar la empresa y afrontar dos dificultades tan grandes a la vez? A las cuales, sin embargo, resistió; y, tras ganar la gran batalla contra los de fuera, redujo enseguida a su merced a los que tenía encerrados.[40] A Lúculo le sucedió lo mismo en el asedio de Tigranocerta contra el rey Tigranes, pero con una circunstancia diferente, dada la blandura de los enemigos a los que Lúculo se enfrentaba.[41]