Los ensayos
Los ensayos En las dolencias que he padecido, por pequeña que fuera la dificultad, jamás he encontrado a tres que estuvieran de acuerdo. Prefiero señalar los ejemplos que me afectan. Hace poco, en ParÃs, a un gentilhombre al que le hicieron una talla por orden de los médicos,[73] no le encontraron más piedras en la vejiga que en la mano. Y, allà mismo, un obispo muy amigo mÃo fue requerido con insistencia por la mayorÃa de médicos a los que pedÃa consejo a hacerse una talla. Yo mismo ayudé, confiando en otros, a convencerlo. Cuando falleció y le abrieron, se descubrió que sólo tenÃa la dolencia en los riñones. En esta enfermedad tienen menos excusa porque es de algún modo palpable. Por eso la cirugÃa me parece mucho más segura. Porque ve y toca lo que hace;[74] hay en ella menos que conjeturar y adivinar. Los médicos, en cambio, no tienen ningún speculum matricis [espéculo de la matriz] que les descubra nuestro cerebro, nuestro pulmón y nuestro hÃgado.