Los ensayos
Los ensayos c | Para endurecer el castigo de aquellos de sus súbditos que habían apoyado la rebelión parricida de su hijo, Amurat I ordenó que sus parientes más próximos ayudaran a la ejecución. Me parece muy honesto que algunos prefirieran ser considerados injustamente culpables del parricidio cometido por otro a servir a la justicia cometiendo ellos mismos un parricidio.[50] Y cuando en algunas pequeñas plazas conquistadas en estos tiempos he visto que algunos cobardes, para salvar la vida, aceptan colgar a sus amigos y compañeros, los he considerado de peor condición que los colgados. Se dice que Vuitoldo, príncipe de Lituania, introdujo en esa nación la costumbre de que el criminal condenado a muerte tuviera que matarse él mismo con sus propias manos. Le parecía extraño emplear en un homicidio, y encargarlo, a un tercero inocente de la falta.[51]