Los ensayos
Los ensayos No podía haber objetivo más excusable que el suyo. Pero el provecho del aumento de los ingresos públicos, que sirvió de pretexto al Senado romano en la inmunda decisión que voy a referir, no tiene suficiente fuerza para salvar una injusticia tal. Ciertas ciudades se habían redimido y habían recobrado su libertad a cambio de dinero, con el mandato y permiso del Senado, de las manos de L. Sila. Como la cosa volvió de nuevo a juicio, el Senado las condenó a ser tributarias como antes, y a perder el dinero que habían gastado para redimirse.[56] Las guerras civiles muestran a menudo estos abyectos ejemplos: que castigamos a los particulares por habernos creído cuando estábamos en otra posición. Y el mismo magistrado hace soportar el castigo por su cambio a quien no puede más. El maestro azota al alumno por su docilidad, y el guía al ciego. ¡Horrible imagen de la justicia! Algunas de las reglas de la filosofía son falsas y blandas. El ejemplo que se nos propone para hacer prevalecer el interés privado sobre la palabra empeñada no recibe bastante peso de la circunstancia que introduce en él. Unos ladrones te han capturado, te han devuelto la libertad tras hacerte jurar que pagarás cierta suma. Es un error decir que un hombre de bien quedará dispensado de su palabra, sin pagar, cuando deje de estar en sus manos.[57] No es así. Lo que el miedo me ha hecho querer una vez, estoy obligado a quererlo también sin miedo. Y aunque éste sólo me haya forzado la lengua, y no la voluntad, aun así estoy obligado a mantener mi palabra hasta el fin. Por mi parte, si alguna vez se me ha adelantado irreflexivamente al pensamiento, he sentido sin embargo escrúpulos sobre si debía desautorizarla. De lo contrario, poco a poco, aboliremos todo el derecho que un tercero adquiere por nuestras promesas.[58] Quasi uero forti uiro uis possit adhiberi[59] [Como si pudiera aplicársele la violencia a un hombre valeroso]. En esto el interés privado solamente tiene derecho a excusarnos por faltar a nuestra promesa si hemos prometido una cosa de suyo mala e injusta. El derecho de la virtud debe prevalecer, en efecto, sobre el derecho de nuestra obligación.