Los ensayos
Los ensayos Por último, diré, a favor de mi señor cliente, que se tenga a bien considerar que en este asunto, aunque su causa se halla inseparable e indistintamente unida a un cómplice,[38] sólo se dirigen, sin embargo, a él, y con unos argumentos y acusaciones que[39] no pueden corresponder a dicho cómplice. Porque la acción de éste a veces consiste en incitar de manera importuna, pero en rehusar jamás; y aun en incitar callada y quietamente. Por tanto, vemos la manifiesta animosidad e ilegalidad de los acusadores. En cualquier caso, aun declarando que los abogados y jueces pueden querellarse y emitir sentencias, la naturaleza seguirá pese a todo su curso. La cual habría tenido razón si hubiese dotado a este miembro de algún privilegio particular, por ser autor de la única obra inmortal de los mortales, obra divina según Sócrates; y el amor, deseo de inmortalidad y demonio inmortal él mismo.[40]
a | Puede que alguno deje aquí, por obra de la imaginación, la escrófula que su compañero se lleva otra vez a España.[41] Por eso, en tales cosas, se acostumbra a pedir un alma preparada. ¿Por qué los médicos se ganan de antemano la confianza del paciente con tantas falsas promesas de curación, sino para que el efecto de la imaginación supla la impostura de su decocción? Saben que uno de los maestros de la profesión les ha dejado escrito que a algunos hombres la simple visión de la medicina les producía el efecto.[42]