Los ensayos
Los ensayos Foción había dado a los atenienses cierto consejo que no fue seguido. Como el asunto, sin embargo, se desenvolvió, en contra de su opinión, con éxito, alguien le dijo: «Y bien, Foción, ¿estás contento de que la cosa vaya tan bien?». «Claro que estoy contento», dijo, «de que haya resultado esto, pero no me arrepiento de haber aconsejado aquello».[43] Cuando mis amigos se dirigen a mí para pedirme consejo, se lo doy de manera libre y clara, sin detenerme, como hace casi todo el mundo, a considerar que, al tratarse de un asunto azaroso, puede suceder lo contrario de lo que yo juzgo, de modo que tengan ocasión de reprochármelo. Esto es algo que no me importa. En efecto, caerían en un error, y yo no debía rehusarles este servicio.