Los ensayos
Los ensayos b | Así nos turban el alma las quejas de las fábulas; y los lamentos de Dido y de Ariadna emocionan a los mismos que no creen en ellos en Virgilio y en Catulo.[43] c | Es un ejemplo de naturaleza obstinada y dura no sentir ninguna emoción al oírlos, tal y como se refiere de Polemón a manera de milagro; pero éste tampoco palideció siquiera por el mordisco de un perro rabioso, que le arrancó la parte grasa de la pierna.[44] b | Y ninguna sabiduría llega hasta el punto de concebir tan viva y entera, por medio del juicio, la causa de una tristeza, que no sufra un agravamiento con la presencia, cuando intervienen los ojos y los oídos, facultades que sólo pueden ser movidas por vanos accidentes.