Los ensayos
Los ensayos [En efecto, no anteponía las habladurías a la salud].
El placer es una cualidad poco ambiciosa; se considera bastante rico de suyo, sin añadir el premio de la reputación, y se prefiere a la sombra. Habría que azotar al joven que ocupara su tiempo en distinguir el sabor del vino y de las salsas. Yo nada he sabido menos, ni valorado menos. Ahora lo estoy aprendiendo. Me da mucha vergüenza, pero ¿qué puedo hacer? Más vergüenza y fastidio me producen los motivos que me empujan a esto. A nosotros nos corresponde soñar y perder el tiempo en sandeces, y a los jóvenes mantener la reputación y hacer buen papel. Ellos van hacia el mundo, hacia el prestigio; nosotros regresamos. c | Sibi arma, sibi equos, sibi hastas, sibi clauam, sibi pilam, sibi natationes et cursus habeant; nobis senibus, ex lusionibus multis, talos relinquant et tesseras[10] [Para otros las armas, para otros los caballos, para otros las jabalinas, para otros la maza y la pelota, para otros la natación y las carreras; para nosotros, viejos, que sólo nos dejen, entre los muchos juegos, las tabas y los dados]. b | Incluso las leyes nos mandan a casa. No puedo menos, en favor de esta miserable condición a la que me empuja mi edad, que proporcionarle juguetes y diversiones, como a la infancia. Además, recaemos en ella.[11] Y la sabiduría y la locura tendrán mucho trabajo para apoyarme y socorrerme, con servicios alternos, en esta edad calamitosa: