Los ensayos
Los ensayos c | Está muy bien, en efecto, que las palabras que menos se usan, menos se escriben y mejor se callan, sean las que mejor se saben y más generalmente se conocen. Ninguna edad, ningún comportamiento las ignora más de lo que ignora el pan. Se imprimen en todos sin ser expresadas, sin voz ni figura. Y el sexo que más lo hace, tiene el mandato de callarlo más. Es una acción que hemos puesto al amparo del silencio, del cual es un crimen arrancarla, ni siquiera para que la acusemos y juzguemos. Tampoco osamos azotarla más que a través de perÃfrasis y representaciones. Es un gran favor, para el criminal, ser tan execrable que la justicia estima injusto tocarlo y verlo: ¡libre y salvado gracias al rigor de su condena! ¿No sucede lo mismo que en materia de libros, que se buscan y difunden mucho más por haberlos retirado? Por mi parte, voy a tomarle la palabra a la opinión de Aristóteles según la cual ser vergonzoso sirve de adorno en la juventud, pero de reproche en la vejez.[42]
b | Estos versos se predican en la escuela antigua, escuela a la que me atengo mucho más que a la moderna c | —sus virtudes me parecen más grandes, sus vicios menores—:
b | Quienes se esfuerzan en demasÃa por evitar a Venus,
se equivocan tanto como quienes la secundan en exceso.[43]
Tu, Dea, tu rerum naturam sola gubernas,