Los ensayos
Los ensayos nec sine te quicquam dias in luminis oras
exoritur, neque fit laetum nec amabile quicquam.[44]
[Tú, diosa, tú sola gobiernas la naturaleza, y sin ti nada
surge a las orillas celestes de la luz, y nada es alegre ni amable].
No sé quién ha podido sembrar cizaña entre Palas y las Musas, y Venus, y enfriar su actitud hacia el amor; pero yo no veo otras deidades que se avengan mejor, ni que se deban más cosas entre sÃ. Quien prive a las Musas de las imaginaciones amorosas, les arrebatará el más bello asunto de que disponen, y la más noble materia de su obra; y quien haga perder al amor la comunicación y el servicio de la poesÃa, debilitará sus mejores armas. De este modo, se acusa al dios de las relaciones amorosas y de la benevolencia, y a las diosas protectoras de la humanidad y de la justicia, del vicio de la ingratitud y la falta de reconocimiento.
No llevo tanto tiempo dado de baja de la lista y séquito de este dios como para no tener la memoria informada de sus fuerzas y valores:
agnosco ueteris uestigia flammae.[45]
[reconozco los vestigios de la vieja llama].
Queda todavÃa algún resto de emoción y calor una vez pasada la fiebre: