Los ensayos
Los ensayos Ahora bien, tengo un carácter remedador y mimético. Cuando me dedicaba a hacer versos —y nunca los hice sino latinos—,[198] delataban manifiestamente al poeta que habÃa leÃdo poco antes. Y, entre mis primeros ensayos, algunos apestan un poco a ajeno. c | En ParÃs hablo un lenguaje algo distinto del que hablo en Montaigne. b | Lo que miro con atención, me imprime fácilmente alguna cosa suya. Lo que observo, me lo apropio: un gesto necio, una mueca desagradable, una manera de hablar ridÃcula. Los vicios, más. En la medida que me escuecen, se me enganchan, y no se van si no les doy una sacudida. Me han visto más veces jurar por imitación que por temperamento.