Los ensayos
Los ensayos Pueden aducir, igual que nosotros, la inclinación, que compartimos, a la variedad y a la novedad, y aducir en segundo lugar, esto sin nosotros, que compran gato encerrado. c | Juana, reina de Nápoles, hizo estrangular a Andreozzo, su primer marido, en las rejas de su ventana con un lazo de oro y de seda tejido con sus propias manos, por el hecho de que, en las obligaciones matrimoniales, no le encontraba ni las partes ni las fuerzas bastante proporcionadas a la esperanza que ella había concebido al ver su estatura, su belleza, su juventud y disposición, con lo cual había sido atrapada y engañada.[262] b | Y pueden aducir también que la acción requiere más fuerza que la pasividad, de manera que, por su parte, siempre la tienen dispuesta cuando menos para la necesidad; por nuestra parte, puede no ser así. c | Platón, por este motivo, establece sabiamente con sus leyes que, antes de cualquier matrimonio, para decidir sobre su oportunidad, los jueces vean a los muchachos aspirantes completamente desnudos, y a las muchachas, desnudas sólo hasta la cintura.[263] b | Al probarnos, no nos encuentran quizá dignos de su elección:
experta latus, madidoque simillima loro
inguina, nec lassa stare coacta manu,
deserit imbelles thalamos.[264]