Los ensayos
Los ensayos fuge suspicari,
cuius undenum trepidauit aetas,
claudere lustrum.[268]
[no sospeches de aquel que se ha apresurado
a cumplir su undécimo lustro].
La naturaleza debería haberse contentado con hacer esta edad miserable, sin hacerla además ridícula. Detesto verla, por una pulgada de pobre vigor que la inflama tres veces a la semana, aprestarse e irritarse con la misma violencia que si tuviera una batalla grande y legítima en el vientre: un verdadero fuego de estopa. c | Y me asombra cómo su escozor tan vivo y bullicioso se hiela y extingue en el acto tan pesadamente. Este deseo no debería corresponder más que a la flor de una hermosa juventud. b | Confía, para hacerte una opinión, en secundar este ardor infatigable, pleno, constante y magnánimo que hay en ti: te abandonará en verdad en el mejor momento. No temas devolvérselo más bien a alguna criatura tierna, aturdida e ignorante, que tiemble aún bajo la vara y se sonroje:
Indum sanguineo ueluti uiolauerit ostro
si quis ebur, uel mista rubent ubi lilia multa
alba rosa.[269]
[Como cuando alguien mancilla el marfil indio con roja púrpura, o como
cuando las blancas azucenas enrojecen mezcladas entre muchas rosas].