Los ensayos
Los ensayos Quien pueda esperar al día siguiente, sin morir de vergüenza, el desdén de esos bellos ojos que atestiguan su flaqueza y su incapacidad,
Et taciti fecere tamen conuitia uultus,[270]
[Y, pese a su rostro callado, lanzaba reproches],
no ha sentido jamás la satisfacción y el orgullo de haberlos vencido y empañado con el vigoroso ejercicio de una noche diligente y activa. Cuando he visto que alguna se aburría de mí, no he acusado enseguida a su ligereza; he dudado si no era más razonable echarle la culpa a la naturaleza. Ciertamente, me ha tratado de una manera ilegítima y descortés:
Si non longa satis, si non bene mentula crassa:
nimirum sapiunt, uidentque paruam
matronae quoque mentulam illibenter.[271]
[Si no es bastante largo, si no es bastante grande: las matronas
lo saben bien, y además no les gusta ver un miembro pequeño].
c | Y con un perjuicio enormísimo.