Los ensayos
Los ensayos b | No tengo otra pasión que me mantenga en vilo. Lo que la avaricia, la ambición, los pleitos, los procesos son para otros que, como yo, carecen de una profesión asignada, el amor lo serÃa de modo más conveniente. Me devolverÃa la vigilancia, la sobriedad, la gracia, el cuidado de mi persona. AsegurarÃa mi compostura para que las muecas de la vejez, esas muecas deformes y lastimosas, no la corrompan. c | Me devolverÃa a los estudios sanos y sabios, merced a los cuales podrÃa granjearme más estimación y amor, librando a mi espÃritu de la desesperación de sà mismo y de su uso, y reconciliándolo consigo mismo. b | Me distraerÃa de mil pensamientos penosos, c | de mil aflicciones melancólicas, b | con los cuales la ociosidad nos carga en esta edad, c | asà como el mal estado de nuestra salud; b | reavivarÃa, al menos en sueños, esta sangre que la naturaleza abandona; le sostendrÃa el mentón y le prolongarÃa un poco las fuerzas, c | y el vigor y la alegrÃa de la vida,[296] b | a este pobre hombre que marcha a toda prisa hacia su ruina. Pero entiendo muy bien que es un placer muy difÃcil de recobrar. A causa de la debilidad y la prolongada experiencia, nuestro gusto se ha vuelto más delicado y exquisito. Pedimos más cuando menos aportamos. Queremos elegir más cuando menos merecemos que nos acepten. Sabiéndonos en esta situación, somos menos audaces y más desconfiados; nada puede convencernos de que nos aman, habida cuenta nuestra condición y la suya. Me da vergüenza encontrarme en medio de la vigorosa y ardiente juventud: