Los ensayos
Los ensayos b | Ahora bien, se trata de una relación que reclama proporción y correspondencia. Los demás placeres que recibimos pueden agradecerse con recompensas de distinta naturaleza; pero éste no se paga sino con la misma clase de moneda. c | En verdad, en este deleite, el placer que doy yo halaga mi imaginación con más dulzura que el que me dan a mÃ. b | Ahora bien, nada tiene de noble quien puede recibir placer donde no lo da; es un alma abyecta, que acepta deberlo todo, y que se complace alentando una relación con personas a las que incomoda. No hay belleza, ni gracia, ni intimidad tan exquisita que un hombre de honor deba desear a este precio. Si no pueden concedernos sus favores más que por piedad, prefiero con mucho no vivir a vivir de limosna. QuerrÃa tener el derecho de pedÃrsela a la manera en que he visto mendigar en Italia: «Fate ben per voi»[300] [Ayudaos a vosotros mismos], c | o a la manera en que Ciro exhortaba a sus soldados: «Quien me ame, que me siga».[301]
b | Únete, me dirán, a las de tu condición, que el hecho de compartir la misma fortuna te las hará más fáciles. ¡Qué combinación más necia e insÃpida!:
nolo
barbam uellere mortuo leoni.[302]
[no quiero arrancarle la barba al león muerto].