Los ensayos
Los ensayos c | Jenofonte critica y acusa a Menón por haber empleado, en su amor, objetos marchitos.[303] Me produce más placer sólo ver la justa y dulce unión de dos jóvenes beldades, o sólo considerarla con la fantasía, que hacer yo mismo de segundo en una combinación triste e informe. b | Cedo este deseo fantástico al emperador Galba, que sólo se entregaba a las carnes duras y viejas;[304] y a ese pobre miserable:
O ego di’ faciant talem te cernere possim,
charaque mutatis oscula ferre comis,
amplectique meis corpus non pingue lacertis![305]
[¡Oh, ojalá pueda verte así, besar tiernamente tus cabellos
encanecidos y estrechar tu cuerpo enflaquecido entre mis brazos!]
c | Y cuento entre las primeras fealdades las bellezas artificiales y forzadas. Hemón, un muchacho de Quíos, pensando adquirir con bellos adornos la hermosura que la naturaleza le hurtaba, se presentó ante el filósofo Arquesilao y le preguntó si un sabio podía llegar a enamorarse: «Claro que sí», respondió el otro, «con tal de que no sea de una belleza engalanada y sofisticada, como la tuya».[306] La fealdad de una vejez reconocida es menos vieja y menos fea, a mi juicio, que otra pintada y alisada.