Los ensayos
Los ensayos No me siento provisto de fuerzas suficientes para resistir el golpe y el empuje de la pasión del miedo, ni de ninguna otra que sea violenta. Si alguna vez me venciera y derribara, jamás volverÃa a levantarme del todo entero. Si alguien echara abajo a mi alma, nunca la volverÃa a alzar en su sitio; se examina y busca con excesiva viveza y profundidad, y, por tanto, jamás dejarÃa que cerrara de nuevo y cicatrizara la herida que la hubiese traspasado. Me ha ido bien que ninguna enfermedad me la haya descompuesto todavÃa. A cada acometida que recibo, me presento y opongo con todos mis pertrechos; asà pues, la primera que me venza me dejará sin recursos. Frente a dos, nada puedo hacer; allà donde el destrozo rompe mi dique, me quedo sin defensa y anegado sin remedio. c | Dice Epicuro que el sabio no puede pasar nunca a un estado contrario.[9] Mi opinión es contraria a tal sentencia: creo que, cuando uno ha sido alguna vez del todo insensato, nunca más será del todo sabio. b | Dios me envÃa el frÃo según la ropa que tengo, y me brinda las pasiones según mi capacidad de resistencia. La naturaleza, que me ha descubierto por un lado, me ha cubierto por el otro; me ha desarmado de fuerza, pero me ha armado de insensibilidad y de una aprehensión recta o embotada.