Los ensayos
Los ensayos Nuestro mundo acaba de encontrar otro —¿y quién nos garantiza que será el último de sus hermanos, habida cuenta de que a éste los demonios, las sibilas y nosotros lo hemos ignorado hasta ahora?— no menos grande, rico y vigoroso que él, y, sin embargo, tan nuevo y tan niño que todavÃa le están enseñando el abecé. Hace apenas cincuenta años no conocÃa ni las letras, ni los pesos, ni las medidas, ni los vestidos, ni el trigo ni la viña. Estaba todavÃa completamente desnudo, en el regazo, y vivÃa tan sólo de los recursos de su madre nutricia.[49] Si deducimos correctamente nuestro fin, y este poeta,[50] la juventud de su siglo, este otro mundo penetrará en la luz justo cuando el nuestro la abandone. El universo sufrirá una parálisis; un miembro quedará impedido, el otro cobrará vigor. Mucho me temo que habremos acelerado en buena medida su ocaso y ruina con nuestro contagio, y que le habremos vendido a altÃsimo precio nuestras opiniones y nuestras artes.