Los ensayos
Los ensayos EL ARTE DE LA DISCUSIÓN
b | Es un uso de nuestra justicia condenar a algunos como advertencia para los demás. c | Condenarlos porque han cometido una falta, sería estúpido, como dice Platón, pues lo que está hecho no puede deshacerse. Se les condena para que no vuelvan a cometer la misma falta, o para evitar el ejemplo de su delito.[1] b | No se corrige a quien se ahorca; se corrige a los demás por medio de él. Yo hago lo mismo. Mis errores son casi naturales e incorregibles, e irremediables. Pero el provecho que los hombres honestos brindan al público haciéndose imitar, yo se lo brindaré tal vez haciendo que me eviten:
Nonne uides Albi ut male uiuat filius, utque
Barrus inops? Magnum documentum, ne patriam rem
perdere quis uelit.[2]
[¿No ves lo mal que vive el hijo de Albo y cómo Barro está en la miseria?
Gran ejemplo para quien no quiera perder el patrimonio].
Si publico y denuncio mis imperfecciones, habrá quien aprenda a temerlas. Las cualidades que más estimo en mí adquieren más honor denunciándome que ensalzándome. Por eso insisto y me detengo en ello más a menudo. Pero, a fin de cuentas, jamás se habla de uno mismo sin perjuicio. Cuando uno se condena, es siempre creído; cuando se elogia, nunca.