Los ensayos
Los ensayos Hace algunos años, sin embargo, vi a este respecto que un personaje cuya memoria tengo en singular estima, en medio de nuestras grandes desgracias, cuando no había ni ley ni justicia, ni magistrado que cumpliese su deber —como tampoco los hay ahora—, hizo públicas no sé qué pobres reformas sobre los vestidos, la cocina y los pleitos.[8] Son entretenimientos con los cuales se alimenta a un pueblo maltratado, para hacer patente que no se le ha olvidado del todo. Los otros, que se detienen a prohibir a toda costa ciertas maneras de hablar, las danzas y los juegos, a un pueblo entregado a toda suerte de vicios execrables, hacen lo mismo.[9] No es el momento de lavarse ni de quitarse la mugre cuando se padece una fiebre grave. c | Sólo los espartanos se dedican a peinarse y a arreglarse el cabello cuando están a punto de precipitarse a un peligro extremo para su vida.[10]