Los ensayos
Los ensayos b | Entre las caracterÃsticas humanas, es bastante común la de complacernos más en las cosas ajenas que en las nuestras, y la de amar el movimiento y el cambio:
Ipsa dies ideo nos grato perluit haustu
quod permutatis hora recurrit equis.[13]
[Aun la luz del dÃa nos gusta sólo porque
cada hora vuelve con corceles cambiados].
Yo cumplo mi parte. Quienes siguen el otro extremo, el de complacerse en sà mismos, el de considerar lo propio superior a lo demás, y no reconocer ninguna forma como más hermosa que aquella que ven, si no son más listos que nosotros, son en verdad más felices. No envidio su sabidurÃa, pero sà su buena fortuna.
El carácter ávido de cosas nuevas y desconocidas ayuda mucho a alimentar en mà el deseo de viajar,[14] pero bastantes circunstancias más contribuyen a ello. Me gusta alejarme del gobierno de mi casa. Hay cierto placer en mandar, aunque sea en una granja, y en ser obedecido por los tuyos. Pero es un placer demasiado uniforme y lánguido. Y además se mezcla necesariamente con muchos pensamientos penosos. A veces te aflige la indigencia y opresión de tu pueblo, a veces la querella entre tus vecinos, a veces la usurpación que padeces:
Aut uerberate grandine uineae,
fundusque mendax, arbore nunc aquas
culpante, nunc torrentia agros