Los ensayos
Los ensayos Ahora bien, yo sostengo que debe vivirse por derecho y por autoridad, no por c | recompensa ni por b | gracia. ¡Cuántos caballeros han preferido perder la vida a deberla! Yo evito someterme a cualquier clase de obligación, pero sobre todo a aquella que me sujeta por deber de honor. Nada me parece tan caro como lo que me dan y lo que hipoteca mi voluntad por motivo de gratitud. Y prefiero recibir los servicios que se venden. Con razón. Por éstos no doy más que dinero; por lo otros, me doy a mà mismo. El lazo que me sujeta por la ley de la honestidad me parece mucho más opresivo y gravoso que el de la obligación civil. El notario me atenaza más suavemente que yo mismo. ¿No es razonable que mi conciencia esté mucho más involucrada en aquello en lo cual se han fiado simplemente de ella? Por lo demás, mi lealtad nada debe, pues nada le han prestado. Que se ayuden con la confianza y la garantÃa que han tomado fuera de mÃ. PreferirÃa con mucho quebrar la prisión de una muralla y de las leyes a quebrar la de mi palabra. c | Soy meticuloso hasta la superstición en la observación de mis promesas; y las suelo hacer, en todos los asuntos, inciertas y condicionales. A aquellas que carecen de toda importancia les doy importancia por el celo de mi regla, que me tortura y carga con su propio interés. E incluso en las empresas enteramente mÃas y libres, para hablar de ellas, me parece que me las prescribo, y que darla a conocer a otro es prescribÃrsela uno mismo. Me parece que lo prometo cuando lo digo. Por eso aireo poco mis proyectos.