Los ensayos
Los ensayos Cruel opresión para quien ama tener libertad de movimientos en todas direcciones. Mis conocidos, tanto superiores como inferiores a mÃ, saben si han visto nunca a un hombre menos solicitante, requiriente, suplicante, y menos pesado, ante los demás. Si lo soy más allá de todo ejemplo moderno, no puede extrañar mucho, dado que tantos aspectos de mi comportamiento contribuyen a ello: cierto orgullo natural, la incapacidad de soportar una negativa, la limitación de mis deseos y propósitos, la falta de habilidad en toda suerte de asuntos, y mis cualidades favoritas, la ociosidad, la libertad. Por todo ello, he concebido un odio mortal a estar obligado a otro o por otro que no sea yo mismo. Empleo con toda viveza cuanto está a mi alcance para arreglármelas, antes de recurrir a la beneficencia de otro, en cualquier ocasión o necesidad, sea leve o grave. Mis amigos me importunan muchÃsimo cuando requieren de mà que requiera algo a un tercero. Y apenas me parece menos costoso dispensar de su compromiso a aquel que me debe algo, recurriendo a él, que comprometerme por ellos con quien nada me debe. Descartada esta condición, y esta otra, que no me pidan nada laborioso ni que suscite preocupación —pues he declarado la guerra a muerte a toda inquietud—, soy fácilmente accesible y estoy pronto ante la necesidad de cualquiera. b | Pero he evitado recibir todavÃa más de lo que he intentado dar; c | también es mucho más fácil, según Aristóteles.[103] b | Mi fortuna apenas me ha permitido favorecer a los demás, y lo poco que me lo ha permitido, ha sido con bastante pobreza. Si me hubiera traÃdo al mundo para ocupar algún rango entre los hombres, habrÃa tenido la ambición de hacerme amar, no la de suscitar temor o admiración.[104] ¿Puedo expresarlo de manera más insolente? HabrÃa intentado complacer no menos que aprovechar. c | Ciro, muy sabiamente, y por boca de un magnÃfico capitán, y aún mejor filósofo, valora su bondad y sus favores muy por encima de su valentÃa y de sus conquistas militares.[105] Y el primer Escipión, cuando quiere hacerse valer, pondera su bondad y humanidad por encima de su audacia y de sus victorias;[106] y tiene siempre en la boca esta frase gloriosa: que ha dado tantos motivos para que le amen a sus enemigos como a sus amigos.[107]