Los ensayos
Los ensayos Vitam regit fortuna, non sapientia.[167]
[La fortuna rige la vida, no la sabidurÃa].
La fortuna ayuda a facilitar el desenlace de mi vida, al haberla dejado en un punto tal que ya no es ni una necesidad ni un estorbo para los mÃos.[168] Es ésta una condición que habrÃa aceptado en cualquier época de mi vida, pero, cuando es la hora de recoger mis cosas y de preparar el equipaje, me produce un placer más especial no ocasionar apenas ni placer ni disgusto con mi muerte. Ha logrado, con una artificiosa compensación, que quienes pueden aspirar a algún provecho material con mi muerte sufran a la vez, por otra parte, una pérdida material. La muerte se nos hace con frecuencia más penosa porque les resulta penosa a los demás; y nos daña con su daño casi tanto como con el nuestro, y a veces incluso más.