Los ensayos
Los ensayos Por lo demás, la mayoría de las compañías fortuitas que te encuentras por el camino son más molestas que agradables. No me uno a ellas, menos ahora cuando la vejez me particulariza y me aparta en alguna medida de las formas comunes. Sufres por el otro, o el otro por ti. Ambos inconvenientes son penosos, pero el último me parece todavía más duro. Es una rara suerte, pero de alivio inestimable, disponer de un hombre honesto, de entendimiento firme y de costumbres acordes con las tuyas, a quien le agrade seguirte. Lo he echado mucho de menos en todos mis viajes. Pero una compañía así, hay que haberla elegido y logrado desde casa. Ningún placer tiene sabor para mí sin comunicación. Mi alma no concibe un solo pensamiento airoso sin que me irrite por haberlo producido en solitario, y sin nadie a quien ofrecérselo. c | Si cum hac exceptione detur sapientia ut illam inclusam teneam nec enuntiem, reiiciam[173] [Si se me concediera la sabiduría con la salvedad de haber de mantenerla oculta y sin poder declararla, la rechazaría]. El otro le había superado con un tono más alto: «Si contingerit ea uita sapienti, ut omnium rerum affluentibus copiis, quamuis omnia quae cognitione digna sunt summo otio secum ipse consideret et contempletur, tamen si solitudo tanta sit ut hominem uidere non possit, excedat e uita»[174] [Si un sabio tuviera una vida tal que, con abundancia de todo, pudiese examinar y contemplar para sí todas las cosas dignas de conocimiento con el máximo ocio, aun así, si tan grande fuese su soledad que no pudiera ver a nadie, abandonaría la vida]. b | Me complace aquella opinión de Arquitas según la cual, aun en el cielo y paseando por esos grandes y divinos cuerpos celestes, sería desagradable no contar con la presencia de un compañero.[175]